El Bayern nunca está muerto y una vez más volvió a ponerlo a prueba. Después de que el Dortmund no pasara del empate a tres ante el Hoffenheim (los de Nagelsmann igualaron el 3-0 inicial), el campeón alemán no desperdició una oportunidad de oro, se impuso con solvencia al Schalke por 3-1 y recortó a cinco puntos la diferencia con el líder borusser. A falta de un total de 13 jornadas por disputar, entre ellas la que enfrentará a los dos colosos de la Bundesliga, la lucha por la ensaladera germana vuelve a recuperar el suspense que parecía haber perdido a finales de año.

Conscientes del pinchazo de las abejas, el conjunto dirigido por Niko Kovac salió mordiendo y buscando esos tres puntos que volvían a meterle de pleno en la lucha por el título. Lo notó el Schalke, que se vio acribillado durante el primer tramo del partido y no lograba quitarse de encima a los bávaros. Lewandowski puso a prueba a Fährmann, James, de nuevo en el once, estuvo a punto de estrenar el marcador a bocajarro, pero finalmente le sirvió un balón en profundidad al ariete pólaco que Bruma terminó empujando hacia el fondo de la red en un intento de despeje.

El Bayern era un rodillo y el Schalke una caricatura. Pero los mineros sabían que tocaba esperar hasta que los locales se despistaran un solo instante, tal y como llevan haciéndolo durante toda la temporada, para silenciar al Allianz Arena. Y ese instante llegó en el minuto 25. Después de un córner, todo el Bayern se encontraba en campo contrario cuando Bentaleb se aprovechó de un error de James e inició una contra de libro que terminó en un mano a mano entre Kutucu y Ulreich, sustituto del lesionado Neuer, y en el empate para el conjunto local.

Fue el primer acercamiento de los pupilos de Domenico Tedesco al cuadro rojiblanco. Eso sí, no les duro mucho la alegría. Prácticamente en la siguiente acción, Gnabry le robó la cartera a Serdar, abrió hacia el imperial James para que el colombiano, imperial en la tarde de ayer, le pusiera en bandeja el segundo a Lewandowski. El ariete muniqués, solo ante Fährmann, no falló y bajo de la nube al Schalke.

Tocó empezar de nuevo. Pero no había prisa. Atrás, el cuadro visitante había logrado alejar a la artillería bávara de su área para causar perdidas en la medular y lanzarse posteriormente a la contra. Sabían que sus esperanzas pasaban por imprecisiones en esa zona, al igual que el Bayern era consciente de que necesitaba un tanto más para no correr peligro de dejar escapar una vez más una victoria vital. Y fue entonces, faltando media hora para el final, cuando se decidió el encuentro. Después de que McKennie y Bruma se topasen con el aluminio en cuestión de dos minutos, los de Kovac sentenciaron el choque en el otro área a través una jugada para enmarcar. Coman centró, Lewy asistió de chilena y Gnabry cabezeó a placer, poniendo la Bundesliga de nuevo al rojo vivo.

Fuente: AS

 

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