El líder indiscutible dentro y fuera de la cancha, jugador convertido en leyenda, el centrocampista que se atrevió a retrasar su posición para crear la de líbero, llevar a la gloria a su club y a su país marcando época, haciendo historia y poniendo en lo más alto al fútbol alemán sólo tiene un nombre: Franz Anton Beckenbauer.

Nació el 11 de septiembre de 1945 en Múnich, Alemania. El Káiser lo ganó prácticamente todo como jugador: cuatro Bundesligas (1969, 1972, 1973 y 1974), cuatro DFB Pokal (1966, 1968, 1969 y 1971), una Copa UEFA (1967), una Copa Intercontinental (1976) y tres Copas de Europa (1974, 1975 y 1976). A nivel individual ha sido galardonado con el Balón de Oro de Europa en 1972 y 1976. Estuvo en las filas del Bayern München desde 1964 hasta 1977.

Desde entonces disputó 567 partidos en Bundesliga en los que anotó 75 goles. Con la selección de Alemania Occidental jugó más de un centenar de encuentros, 50 de ellos como Capitán y consiguió 14 anotaciones, la Copa de Europa de 1972 y la Copa Mundial de 1974. Ostenta el título de capitán de honor en la selección alemana y el conjunto muniqués.

Beckenbauer ingresó a las categorías juveniles del FC Bayern en 1959 tras jugar de niño en Giesing y a pesar de anhelar su fichaje por el TSV 1860, una bofetada en un partido de sub 14, le impidió fichar por el club de sus amores. Su debut fue con el Regionalliga Süd el 6 de junio de 1964 a los 18 años. Dos años más tarde fue convocado en el combinado nacional y disputaría la final del Mundial en Wembley, misma que perderían ante Inglaterra por marcador de 4:2 pero el Kaiser no se fue con las manos vacías: fue elegido como el mejor jugador de aquella edición en la que anotó cuatro goles.

Fue en 1968 de la mano del entonces entrenador Branko Zebec quien hizo un cambio táctico decisivo: desplazó al Kaiser del centro del campo hacia la defensa y le ordenó que dirigiera el juego desde atrás dando lugar a la creación de la posición de líbero. Beckenbauer sin embargo, no se dedicaba a cubrir a los tres defensas, se adelantaba a la menor oportunidad reteniendo la posesión del balón y fue precisamente ese movimiento el que se convirtió en la marca de identidad del FC Bayern München.

12 temporadas jugó con el Rekordmeister hasta el año 1977, cuando ficha por el Cosmos de Nueva York, equipo en el que estuvo tres años. Durante una temporada compartió cancha con Pelé y en total ganó tres títulos “Soccer bowl”. Pero Beckenbauer volvería a Alemania en 1980, al Hamburger SV en donde permaneció dos temporadas. Finalmente regresó al Cosmos para disputar su último año como jugador profesional y retirarse en 1984.

Beckenbauer fue la viva imagen de la época dorada del FC Bayern entre 1970 y 1976. Rodeado de talentosos jugadores como Gerd Müller y Sepp Maier, lideró a su equipo para convertirlo en el gigante del fútbol europeo tras la disolución del brillante Ajax de Johan Cruyff. El 17 de mayo de 1974, Bruselas fue testigo del poderío del FC Bayern tras derrotar en el partido de vuelta al Atlético de Madrid por marcador de 4:0 para levantar así la Copa de Europa. Siete semanas después, Beckenbauer y compañía alzarían también la Copa del Mundo.

En su carrera como entrenador logró una Bundesliga en 1994 y la Copa UEFA en 1996 con el Bayern München. Mientras que con Alemania fue subcampeón en la Copa Mundial de 1986 y campeón del mundo en 1990. “Para mi, lo más importante ha sido Italia 90. No hay nada mejor que entrenar a un equipo para ganar el campeonato del mundo” declaró el Kaiser asegurando que aquello fue la cima de su carrera al ser el líder de un equipo lleno de calidad y dispuesto a arriesgar. Tras derrotar a Argentina en aquella mítica final, Beckenbauer se mostró sumamente satisfecho y con la misión cumplida: había devuelto el orgullo a Alemania.

En 1994 fue nombrado presidente del FC Bayern München y cuatro años después llegó a la vicepresidencia de la Federación Alemana de Fútbol. Otras de sus labores han incluido la presentación y promoción de la candidatura de la Copa Mundial de 2006 y su posterior organización.

En 2007 fue nombrado por la IFFHS (Federación internacional de historia y estadística del fútbol) como “genio universal del fútbol mundial”.

Lejos de las canchas ha sido galardonado con la hoja de laurel de plata por el gobierno de Baviera y la gran cruz al mérito por parte de la República Federal Alemana. El 27 de noviembre de 2009 fue nombrado presidente honorario del FC Bayern; un año después recibió un partido de homenaje entre los bávaros y el Real Madrid.

 

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