Pocos podían presagiar cuando se celebró el sorteo de octavos el pasado 17 de diciembre que los momentos de forma entre Bayern y Liverpool habrían cambiado tanto. Por aquel entonces, el conjunto bávaro estaba a nueve puntos del Dortmund en Bundesliga y con un Niko Kovac en el alambre mientras que el Liverpool se las prometía felices tras sobrevivir al grupo de la muerte en la fase de grupos y era líder en la Premier. Casi tres meses después, el equipo que ocupa lo más alto de la tabla en su liga es el Bayern y el que peores sensaciones está generando es el cuadro de Jürgen Klopp.

“El Bayern está en mejor fase que nosotros. Son nuevos líderes de su liga, ganan los partidos con un margen cómodo… realmente regresaron a su gran nivel”, dijo precisamente ayer en la previa el técnico de los ‘reds’. Y no le falta razón a Jürgen porque el conjunto alemán se está volviendo a poner en modo tanque. Once goles a favor y uno en contra en sus dos últimos compromisos ligueros ante Borussia Mönchengladbach (1-5) y Wolfsburgo (6-0) avalan la notable mejora de un equipo al alza y que siempre es candidato a levantar la ‘orejona’.

La afición, un papel clave

Para superar la eliminatoria, Niko Kovac apeló en rueda de prensa al factor cancha y señaló que “no creo que acabe 0-0 como en la ida, queremos ganar y tendremos 70.000 aficionados apoyándonos. Tenemos que trasladar esto al terreno de juego en un partido que es lo mejor del fútbol mundial”. El preparador tendrá las importantes bajas de Kimmich y Müller por sanción y Robben por lesión, pero recupera a Alaba y Coman.

La ‘vendetta’ de Klopp

“No hay nada personal, pero cuando jugábamos o compraban a nuestros jugadores no era feliz”, aseguró el técnico cuando fue cuestionado por si tenía sed de venganza por la final de la Champions perdida en 2013 cuando se sentaba en el banquillo del Dortmund. Sin embargo, ‘vendetta’ en mente o no, el de Stuttagart no quiere que el actual subcampeón de la competición se despida antes de tiempo.

Bien es cierto que parece que este inicio de 2019 se le está atragantando a su equipo, pero la imagen mostrada en la ida en Anfield es a la que se aferra. El Liverpool careció de la pegada que le caracteriza pero sometió a un Bayern que salió muy vivo. Para el duelo en el Allianz, Klopp recupera a una pieza clave como Van Dijk, sancionado en la ida, y solo tiene las dudas de Milner y Lovren.

Fuente: Sport

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