Vuelven las turbulencias a Múnich. La eliminación en Champions ante el Liverpool ha vuelto a resucitar los viejos fantasmas de comienzo de temporada, cuando el Bayern llegó a estar a nueve puntos del Dortmund y los rumores sobre la destitución de Niko Kovac eran insistentes. El fin de ciclo parece evidente. Los grandes baluartes de todos estos años, Robben y Ribéry, saldrán en verano y, en su lugar, jóvenes como Gnabry o Coman deberán de dar un paso adelante.

La remodelación comenzará, salvo sorpresa, por el banquillo. Kovac no ha conseguido adaptarse por completo al equipo y sus diferencias con la plantilla han sido notorias. Hummels, Robben, Ribéry y Müller, cuya mujer criticó al técnico en redes sociales, tuvieron problemas con él. James tampoco ha tenido una relación idílica con el alemán; comenzó la temporada en el banquillo y su entorno llegó a acusarle de utilizar al colombiano como “un correcaminos sin alma”.

Tras el encuentro frente al Liverpool, otro de sus pupilos, Robert Lewandowski, criticó duramente a su entrenador por el planteamiento del partido: “Jugamos a la defensiva en ambos partidos. No empujamos hacia adelante, no tuvimos ninguna oportunidad. Nos arriesgamos poco en casa “, aseguró el polaco. “Creo que queríamos seguir adelante, con un estilo defensivo de juego como en el primer partido. Pero esto es la Liga de Campeones, hay que tomar riesgos a veces. Y hoy y en el primer partido no lo hicimos bien “, reflexionó en zona mixta.

Curiosamente, su verdugo (Jürgen Klopp), suena como posible entrenador del Bayern de Múnich para la próxima temporada. En el conjunto bávaro gusta su fútbol atrevido y atractivo, además de conocer a la perfección la Bundesliga. En declaraciones después del partido, Beckenbauer, al ser preguntado por un posible fichaje de Klopp por el Bayern, dejó caer su gusto por el técnico del Liverpool: “Sería algo increíble. Jürgen fue el que enseñó cómo jugar a los alemanes al fútbol rápido y de toque”.

Sin embargo, no sería la primera vez que Klopp ha estado a punto de fichar por el equipo de Baviera. En 2008, tras la retirada de Ottmar Hiztzfeld, Hoeness llamó al exentrenador del Dortmund para preguntar por su disponibilidad en caso de que Klinsmann declinara la oferta del Bayern. Finalmente, aunque Klopp respondió afirmativamente, Hoeness se decantó por Klinsmann, quién sería despedido antes del final de la temporada.

Robben y Ribéry evidencian el fin de una era

Hace algo más de tres meses, Hoeness reveló la marcha de sus dos estrellas: “Ambos jugarán seguramente su último año”, señaló el presidente del Bayern en una visita a una peña de aficionados en la localidad de Kersbach, en el sur de Alemania. La marcha de las dos grandes estrellas del equipo significa mucho en Múnich. Supone un cambio de ciclo que deberán asumir jóvenes de la plantilla como Gnabry y Coman, junto a los refuerzos que llegarán en verano. Además, otros futbolistas del equipo como Mülller, Hummels y Boateng, a los que Low ha apartado de la selección alemana, tampoco se encuentran a su mejor nivel.

En este contexto, no es descabellado pensar que el Bayern pueda ir a por una de las grandes estrellas del fútbol europeo, a pesar de que la política del club es clara en cuanto a las desmesuradas cifras que se están manejando actualmente. De momento, una de las sensaciones del Mundial, Benjamin Pavard, será nuevo futbolista rojiblanco para la próxima temporada. El defensa del Atlético de Madrid, Lucas Hernández, es otro de los grandes deseos de Beckenbauer y Hoeness para el año que viene. Por último, Hudson Odoi es otro de los jugadores a los que se le ha vinculado con el Bayern para liderar la revolución.

Fuente: AS

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