Thiago no es una persona muy comunicativa, al menos delante de las cámaras. El internacional español prefiere hablar sobre el terreno de juego. A veces le sale mejor, otras peor, pero en la mayoría de los casos suele ser lo primero, sobre todo si se tiene en cuenta la gran temporada que acaba de firmar con el Bayern de Múnich, doblete de títulos incluido. Aterrizó en Múnich como pupilo de Guardiola, creció bajo la sombra de los Xavi, Iniesta y Xabi Alonso, sufrió lesiones graves, eso sí, sin bajar los brazos nunca hasta convertirse en lo que es seis años después de abandonar el FC Barcelona: el timón del Bayern.

Niko Kovac, entrenador del conjunto alemán, aprovechó una de las raras ocasiones en las que compartió podio con Thiago para recalcar la importancia del mediocentro. «No está en el foco mediático, sobre todo porque a él tampoco le gusta demasiado», explicó el técnico y añadió: «Merece más reconocimiento. Es el que lleva la batuta de este equipo, el que piensa como un entrenador. Tiene la capacidad de acelerar el juego». En el Allianz Arena tiene contrato hasta 2021, pero conociendo a los mandamases bávaros es un secreto a voces que moverán montañas para cerrar su renovación lo antes posible.

Thiago es feliz en la capital bávara. Junto a su mujer y su hijo goza de la tranquilidad de la ciudad y del respeto de los muniqueses a la hora de dar extensos paseos por el río o salir a cenar. Se siente importante en el Bayern y lo pone a prueba los fines de semana en el Allianz. Las malas lenguas dicen que debería ser más transcendental en partidos decisivos, pero sus defensores (la mayoría en Alemania) se remiten a los números de ensueño que firma partido tras partido. «No se trata de ser el líder», dijo antes de enfrentarse al Real Madrid en EEUU (3-1). «Estoy aquí para aportar y mejorar al equipo», sentenció.

En la cúpula del Bayern quieren ayudarle a él, por ello andan detrás de Marc Roca. El fichaje de la perla del Espanyol le permitiría a Thiago centrarse más en sus tareas ofensivas y descansar de vez en cuando para llegar al tramo final de temporada con más gasolina en el depósito. Para poder ser todo lo decisivo que le piden. Kovac sabe que necesita la mejor versión de Neuer, Lewandowski y Thiago, los tres estandartes de su Bayern, para lograr los objetivos que han fijado los directivos después de seis años sin llegar a una final de Champions.

Thiago llegó al Bayern un mes después de aquella histórica final de Wembley entre Bayern y Borussia que fue decidida por un gol de Robben en el minuto 89. Llegó con el cartel de heredero de Xavi, hijo pródigo de Guardiola y diamante en bruto de la Masia, pero seis años más tarde, con 28 primaveras a sus espaldas, ha logrado deshacerse de tantos calificativos para convertirse en el que es: Thiago. Sin más. Un chaval que huye de los focos y pretende llevar la batuta del Bayern al más puro estilo alemán. Preciso, eficaz y silencioso.

Fuente: AS

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