El Bayern llegaba al Volkswagen Arena tras cuatro partidos consecutivos sin ganar y con un ciclón extradeportivo sobrevolando el Allianz Arena. En una semana donde incluso los dirigentes tuvieron que salir al paso en defensa del gigante bávaro. “No vamos a aceptar opiniones de poca educación”, dijo Hoeness, quien también arremetió contra el español Juan Bernat: “Decidimos vender a Bernat por su juego de mierda”. Con toda esa polvareda persiguiendo al Bayern sumada a los malos resultados deportivos hacían del enfrentamiento ante el Wolfsburgo un partido trascendental en el devenir del club bávaro. Un duelo que solventó el de siempre, la esperanza muniquesa, Robert Lewandowski.

El choque se inició con el dominio esperado en los de Kovac. La agresividad en la presión tras perdida era tal que al Wolfsburgo le costaba respirar con el balón. Ante tal asedio el primero de Lewandowski no tardó en llegar. Con el Bayern instalado en el campo de los lobos, Hummels fue quien filtró un balón al espacio que Gnabry mejoró dejándolo pasar. Una vez recogió el cuero Robert el final fue el esperado. Conducción hacia dentro y definición perfecta para poner el primero.Infalible.

Con el gol del polaco y un Bayern malacostumbrado a levantar el pie del acelerador cuando va por delante del marcador se llegó al descanso.

En la segunda parte el guión no cambió. Los hombres de Kovac volvieron a saltar al verde con el mismo hambre de los minutos iniciales. Y el gol tampoco tardó en llegar. Tres minutos después del silbatazo que dictaminaba el inicio del segundo acto, Lewandowski ya estaba celebrando su doblete. El killer del conjunto bávaro aprovechó una mala cesión de cabeza en defensa para recoger el regalo, regatear al guardameta y marcar a placer. 0-2 y dudas disipadas.

Pero, como lleva siendo tradición este curso el gigante bávaro se empequeñece, incomprensiblemente, en momentos puntuales. Y en el el Volkswagen Arena no iba a ser distinto. Robben vio la segunda amarilla y se fue al vestuario antes de hora en el 57′. Seis minutos después un boquete en la zaga bávara y Mehmedi se colaba por la banda derecha. Centro raso y Weghorst ponía el 1-2. Volvían las turbulencias al Bayern.

Con las alarmas encendidas, volvió a aparecer Lewandowski. El polaco recibió en el balcón del área se giró y filtró un balón al espacio donde llegaba James desde atrás como un avión. El colombiano resolvió con calidad y puso el 1-3 que finiquitaba la contienda. Los muniqueses cosechan una victoria que pone fin a la crisis deportiva en la que estaban sumidos, pero a pesar de ello las dudas siguen asolando al gigante de Baviera que deberá mejorar los registros iniciales, aunque siempre quedara Lewandowski para rescatar al Bayern de Múnich.

Fuente: Marca

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