Probablemente, el Bayern no podría haber llegado a esta final con más euforia. Cuatro días antes, el equipo muniqués se aseguró el campeonato en el último minuto con un gol de Patrik Andersson en un emocionante final contra el Hamburgo. La siguiente gran cita sería en Milán: El 23 de mayo de 2001, el Bayern quiso llevar de vuelta a Múnich a la ‘Orejona’ después de 25 años de espera en la final de UEFA Champions League ante el Valencia CF. Los numerosos aficionados bávaros lo dejaron claro con su coreografía antes del partido en el estadio de San Siro: «¡Hoy es un buen día para hacer historia!».

Lecciones aprendidas

Dos años después del drama de Barcelona, cuando el FCB fue derrotado 2-1 por el Manchester United tras dos goles en el tiempo de descuento, el Bayern volvió a intentarlo. De hecho, la final de 2001 parecía ser contra el propio Bayern al principio. El Valencia se adelantó tras anotar una pena máxima a los tres minutos de partido. Poco después, Mehmet Scholl falló desde los 11 metros. «Las imágenes del 99 vinieron a nuestras mentes. Pensábamos que todo iba en nuestra contra», recordó Giovane Élber. Al mismo tiempo, la derrota en la final sirvió de motivación para el equipo de Múnich, como Thomas Linke nos hizo saber en su día: «Habíamos aprendido del partido de 1999 que siempre tienes la oportunidad de darle la vuelta a un encuentro».

Una y otra vez

Así que los bávaros no se rindieron, sino todo lo contrario: siguieron jugando y empujaron a los españoles hacia su propio campo. Cinco minutos después del descanso, el árbitro pitó un tercer penalti. Esta vez, el capitán se encargo de ejecutarlo. Stefan Effenberg anotó con seguridad a 1-1, ¡el FCB estaba de vuelta! Sin embargo, ambos equipos no consiguieron cambiar el marcador. Ni siquiera la prórroga decidió el encuentro, a pesar de la regla del gol de oro. La tanda de penaltis parecía ser inevitable.

Kahn como el hombre decisivo

Paulo Sérgio y Patrik Andersson no acertaron con sus penaltis, pero un seguro Oliver Kahn mantuvo a los bávaros en el partido con dos paradas. Linke sería el séptimo lanzador, logró anotar y ahora la presión recaería en el Valencia. Era el turno de Mauricio Pellegrino. Kahn se lanzó a la esquina derecha, despejó el balón y se coronó como un héroe para la eternidad. «Kahn, die Bayern», gritó Marcel Reif en directo para toda Alemania. El Titán dejó que las emociones se desbordaran y corrió inolvidablemente hacia sus compañeros de equipo – la fiesta solo había hecho que comenzar.

Fuente: FCB