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La Bundesliga ha vuelto tras el parón invernal con dos platos fuertes para el líder. El Wolfsburgo derribó, este pasado viernes, la inmaculada trayectoria del Bayern Múnich de 21 partidos sin perder gracias a una mayor intensidad del equipo de los ‘lobos’. Una derrota que ha estrechado levemente la enorme distancia que todavía conserva el líder respecto a los perseguidores. Una brecha que de haber crecido podría haber dado la ensaladera como entregada a la escuadra de Múnich.

La segunda prueba asoma este martes con un duelo ante otro equipo que aspira a luchar por una plaza en la Champions. El Schalke quiere pescar en río revuelto, en una temporada donde sus números fuera de Gelsenkirchen están mejorando después de haber arrancado de forma pobre para el equipo de los ‘mineros’.

El Allianz Arena no quiere desprenderse de su condición de fortín. Los bávaros no han concedido ningún punto en su estadio en estas nueve fechas disputadas en este curso en Alemania, enlazando once partidos consecutivos desde que el Borussia Dortmund venciera el 12 de abril de 2014.

Además, los enfrentamientos directos entre Bayern y Schalke en los últimos años son más rojos que azules. Hay que remontarse hasta marzo de 2011 para encontrar un triunfo del conjunto de la cuenca del Ruhr, fue un 0-1 y tuvo con Raúl González de goleador. Un delantero con el que ya no podrán contar, ni con Huntelaar, cuya expulsión ante el Hannover le impedirá estar en este segundo test invernal para Pep Guardiola.

Fuente: Goal

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