Volvió el Bayern a la competición doméstica tras los partidos de selecciones y volvió a demostrar los mismos fantasmas que entonces: dominio sólo basado en la calidad individual de sus futbolistas e incapaz de cerrar un partido que debería haberlo hecho mucho antes del final.

El empate, de Finnbogason en el descuento, hace justicia a lo que se vio sobre el terreno de juego, toda vez que los visitantes se volvieron a amparar en sus dos hombres más en forma para sacar el partido adelante… pero esta vez no les fue suficiente. Lewandowski primero y Gnabry después remontaron el tanto inicial de Richter, pero el islandés Finnbogason impidió que dos puntos volaran al Allianz.

El Bayern, como nos suele tener habituados esta temporada, no mereció ganar y, en numerosas fases del partido, era inferior a su rival. Sobre todo en el inicio, donde el Augsburgo fue mejor y maniató a los bávaros. El tanto de Richter en el primer minuto de partido, unido a la lesión de Süle en el 12′, ponía el duelo cuesta arriba para los hoy visitantes. Ni siquiera la aparición de sus dos futbolistas más en forma dio la victoria a los de Kovac: Lewandowski y Gnabry.

Apenas dos minutos después de la lesión de Süle, el polaco recibió un centro medido de Gnabry desde banda derecha para poner el empate de cabeza. Es su 12º tanto en la presente Bundesliga, pese a apenas llevar ocho jornadas ligueras y va directo a conquistar la Bota de Oro 2019-20. Espectacular arranque de temporada el del punta del Bayern.

Pero si espectacular ha sido su inicio, no menos lo está demostrando Gnabry. El extremo puso el tanto de la momentánea remontada con su gol número 7 en los últimos 6 partidos, entre Selección y club. Además, tiene un idilio con los partidos fuera de casa: sus últimos 8 tantos, ya sea con la Mannschaft o con el Bayern, han sido a domicilio.

Finalmente, sólo un punto voló al Allianz Arena y la cuestión es que en los minutos finales se veía venir. De no ser por una estupenda intervención de Neuer en los minutos finales, habría llegado antes. Pero el Augsburgo siguió apretando ante la pasividad del Bayern (fantasmal Müller) y consiguió su premio en el descuento. Merecido.

Con este empate, el Bayern cede el liderato a sus perseguidores… y además pierde a Süle, que abandonó el estadio en muletas. Nefasta tarde en Augsburgo para los bávaros.

Fuente: Marca

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