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El Bayern Múnich ha sumado un trabajado empate ante un Schalke excesivamente conservador, con una actitud muy pasiva -a pesar de jugar 70 minutos en superioridad por expulsión de Boateng- y donde ha quedado demostrado que la goleada del viernes ha hecho daño en el cuadro muniqués. Ventajas que no ha sabido aprovechar Roberto Di Matteo, a pesar de tenerlo todo de cara.

Decía Neuer en la previa del partido que la mejor noticia para el Bayern, tras el desastre vivido en Volkswagen-Arena, era que la siguiente cita era a los pocos días, permitiendo que el lavado de imagen se produjera lo antes posible. Quizás no era el rival más apropiado para esas intenciones. El Schalke de Roberto Di Matteo ha recuperado la firmeza defensiva que exhibió el Chelsea cuando era entrenado por el propio técnico italiano, cuya estancia concluyó con la Champions ante el mismísimo Bayern, en su propia casa.

La zaga de Gelsenkirchen compuesta por cinco hombres impedía a los bávaros jugar con comodidad en ataque. Un contratiempo al que se sumó el penalti pitado a los 17′ en contra de los de Pep Guardiola, pena máxima fallada por Choupo-Moting al disparar mansamente a los guantes de Neuer, pero que significó la expulsión del central Jérôme Boateng.

El miedo a perder y desestabilizarse a causa de la inferioridad numérica provocó que el míster catalán moviera sus piezas con la entrada de Dante, en lugar de Götze, con el objeto de enderezar la defensa, la cual no estaba sufriendo dada la temerosa actitud del conjunto de los ‘mineros’, todavía parapetada con dos murallas defensivas alrededor de su cancerbero, quien sólo vivía momentos de apuro con los disparos de rosca de Robben.

El inesperado relevo realizado en la portería del Schalke supuso la entrada al campo del imberbe Wellenreuther, debutando en un escenario de primera categoría con la mayoría de edad apenas cumplida, en una segunda parte que comenzó lenta, sin ritmo y que se avivó con el gol anulado a Lewandowski, preludio del cabezazo posterior de Arjen Robben, rompiendo el hielo de un duelo extraño que tuvo su réplica en otro inmediato córner con Höwedes desviando con su testa un servicio de Sam. Equilibrando un choque desangelado que se puso de cara para el Schalke, pero que no supieron afrontar por la rigidez de su esquema.

Los bávaros han concedido, con este empate, su primer tropiezo en su estadio después de haber enlazado once partidos consecutivos con victoria en Bundesliga desde que el Borussia Dortmund venciera el 12 de abril de 2014. Un traspié minimizado por las tablas que el Wolfsburgo ha firmado con el Eintracht, dejando la distancia todavía en los 8 puntos y el torneo alemán algo más abierto que antes del parón invernal.

Fuente: Goal

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