No ha vuelto la mejor versión del Bayern de Munich ni mucho menos. El equipo tiene pegada y eso es lo que marcó la diferencia respecto al Schalke 04 (0-2). Eso y Kimmich, que exhibió su visión de juego para asistir en todos los goles.

Se ha de ser justo y explicar que los bávaros entraron con ritmo al partido. Más de lo que venía haciendo. Verticales, rápidos al corte y buscando portería. De hecho, Fährmann fue el mejor del conjunto de Gross, que peleó a pesar de ser colista de la Bundesliga. Aguantó el portero la pegada de Lewandowski y Gnabry hasta que Kimmich puso una maravilla de balón a la cabeza de Müller, que solo tuvo que ajustarla (34’).

No es que no jugara Neuer. Antes de las primeras ocasiones del Bayern el portero sacó dos buenas manos, en especial una a Kabak que hubiera implicado empezar detrás en el marcador. Pero no tuvo mucho tiempo el Schalke para pelear el empate porque Kimmich pasó largo para Lewandowski, que fintó a Fährmann e hizo el segundo y definitivo tanto (54’).

Tuvo que estirarse más el Schalke y se vieron las carencias de los de Flick. No supieron aprovechar los espacios para matar el partido y, lo que es peor, pudieron encajar, y seguramente lo merecieron, tras dos peligrosos disparos de Schöpf y Huth.

Al final, el Bayern se llevó el gato al agua con dos goles más a pesar de su ramplona versión. Otro de Müller (88’), a pase de Kimmich, y uno de Alaba con un disparo lejano (90’). Lo mejor, que amplió la ventaja respecto a Leipzig y Leverkusen, que el sábado perdieron haciendo un favor a Flick y sus pupilos.

Fuente: MD

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