Muchos lo piensan, pero fue Javi Martínez el que lo dijo. El ya exjugador del Bayern de Múnich no dudó a la hora de tachar a su compañero Joshua Kimmich de “mejor mediocentro del mundo“. Con tan solo 26 años, el alemán ya se postula como líder indiscutible del campeón de la Bundesliga y la selección alemana. Lo es, a priori, por su increíble talento con el balón en los pies, pero también por su carácter y el liderazgo emocional que ejerce. Manda. Dirige. Y critica cuando es de la opinión de que las cosas no van como deben.

El último en sentirlo de cerca fue Leroy Sané, compañero de Kimmich tanto en el Bayern como en la selección alemana y, de vez en cuando, falto de esa máxima motivación que tanto caracteriza a Kimmich. Se volvió a apreciar durante el reciente amistoso ante Dinamarca (1-1), cuando tuvo la opción de presionar la salida de balón de su rival, pero decidió no dar una carrera que Kimmich sí consideraba necesaria. La bronca de Josh fue descomunal. Y no tuvo problemas de explicarla, días después, en una entrevista concedida al medio digital Spox.

«Para ser honesto, no lo percibí como una disputa. En absoluto. Fue una situación en la que tenía la sensación de que teníamos la oportunidad de presionar. Después, Leroy tomó otra decisión. Por lo general, este tipo de situaciones se dan muy, muy a menudo sobre el terreno de juego. Solo creo que podemos mejorar en términos de comunicación», fueron las palabras de un Kimmich que, eso sí, no menospreció a su compañero en ningún momento: «Leroy es un jugador de lo más especial para nosotros. Puede llevarnos a hombros», subrayó.

Kimmich es de esos jugadores que son más que meros futbolistas. Hace poco, acaparó las portadas de los diarios internacionales por su decisión de prescindir de agentes en un futuro. No considera necesario depositar su devenir en otras manos que no sean las suyas. «He decidido por mí mismo que quiero defender aún más mis valores y mis puntos de vista y estar a la altura de mi responsabilidad personal. También estoy convencido de que soy yo el que puede representar de la mejor manera mi postura ante los demás», dijo el altavoz del fútbol alemán contemporáneo.

El último en recibir un toque de atención de Kimmich fue su club, el mismísimo Bayern de Múnich. El adiós del técnico Hansi Flick, impulsado por uns disputa permanente con el director deportivo Hasan Salihamidzic, parece no haber sentado del todo bien al centrocampista. «He tenido muchos entrenadores a lo largo de mi seis años, algo a lo que no debería aspirar el Bayern en un principio. Después del fichaje de nuestro nuevo entrenador, espero que todo haya sido diseñado un poco más a largo plazo», matizó Kimmich. Juega. Piensa. Cuestiona. Y se expresa. Kimmich solo se entiende de esta manera.

Su próximo reto es la EURO. Y muy a diferencia de la mayoría de expertos y analistas en Alemania, el ex del Stuttgart y del Leipzig sí cree en las posibilidades del combinado dirigido, por última vez, por Joachim Löw. «Creo que todos estamos de acuerdo en que tenemos potencial para pelear por el título», subrayó y agregó: «pero hablar de potencial es hablar de teorías. En 2018, también teníamos potencial. Lo que verdaderamente importa al final es que estemos unidos como equipo. Si es así, todo es posible». Es lo que piensa el líder alemán. Y si lo piensa, lo dice. Siempre.

Fuente: AS

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