El Bayern-Hertha de esta noche abre una nueva temporada de Juego de Tronos en Alemania. Tras siete años de reinado del Bayern en la Bundesliga, el Borussia Dortmund quiere acabar con el imperio bávaro en la máxima competición alemana de una vez por todas. Estuvo a punto en la pasada edición, que finalmente el Bayern ganó en la última jornada, provocando que las abejas acudieran con más fuerza que nunca al mercado de fichajes. Brandt, Hazard, Schulz y la vuelta de Hummels son los refuerzos que más ilusionan a una afición que quiere volver a celebrar una liga ocho años después.

Si las gestiones en torno al cuadro borusser se tacharon de satisfactorias, en Múnich la cosa pinta bastante diferente. El culebrón Sané y su frustrante final tras la grave lesión de rodilla del extremo del City, hicieron estallar las críticas a la dirección deportiva encabezada por Hasan Salihamidzić. Después de despedirse de pilares como Ribéry, Robben o el propio Hummels, el Bayern tan solo ha fichado a Lucas, Pavard, Perišić y el joven Arp. El mercado cierra el dos de septiembre y el club aún necesita cerrar al menos un mediocentro y un extremo más. Se respira tensión en Baviera.

Todo lo contrario ocurre en el oeste de Alemania, donde la directiva del Borussia no se cortó a la hora de ponerle nombre a los objetivos para la temporada que se avecina: ganar la ensaladera. Para ello, su cotizadísimo director deportivo Michael Zorc, que en su día se sacó de la chistera a jugadores de la talla de Lewandowski, Aubameyang o Dembélé, ha vuelto a hacer magia. Reus y Sancho seguirán siendo los líderes de un equipo que no dudó a la hora de hacerse con los servicios del ariete español Paco Alcácer y que cuenta con promesas como Mateu Morey, canterano del Barça que dejó La Masia para vestir de negriamarillo.

Eso sí, la Bundesliga es mucho más que la eterna lucha entre Bayern y Borussia. También habrá que echarle un ojo al renovado Eintracht, en el que Fredi Bobic y su departamento deportivo hicieron lo imposible para suplir las bajas de Jovic y Haller. A la vez hay que estar atento al primer año de Julian Nagelsmann a las órdenes del RB Leipzig, donde el joven técnico teutón quiere comprobar que sus éxitos en Hoffenheim no fueron casualidad. Schalke y Leverkusen son otros habituales en la zona alta de la Bundesliga y esta temporada acapararán las miradas por contar con dos auténticas joyas del fútbol alemán: Nübel, guardameta minero, y Havertz, mediapunta del conjunto de las Aspirinas, pueden estar disputando su última temporada en sus clubes antes de dar el salto a un grande.

Sin olvidarse tampoco del sabor español que tendrá la Bundesliga un año más. El campeonato alemán cuenta con un total de diez jugadores españoles, que se dividen en ocho equipos. Javi Martínez y Thiago defienden título con el Bayern, Alcácer y Morey forman la dupla ibérica en el Borussia, Insua y el ex madridista Mascarell visten la indumentaria del Schalke, Aarón Martín la del Mainz, Lucas Torró juega para el Eintracht, Ignacio Camacho para el Wolfsburgo y Jorge Meré para el recién ascendido Colonia. Eso sí, aún faltan tres semanas para el cierre del mercado en Alemania, con lo que aún hay tiempo para extender la colonia española.

Los estadios volverán a estar repletos, el VAR estará de nuevo a disposición de los colegiados y a la lucha por no descender a la Bundesliga 2 se suma un debutante en la élite. El Union de Berlín se impuso en la promoción al Stuttgart y dio el salto a la máxima categoría por primera vez en su historia. El segundo club de la capital después del Hertha se caracteriza por su pasado en la República Demócrata de Alemania, donde fue punto de encuentro de alternativos, punks y antisistemas. A lo largo de los años ha conservado ese gen que le diferencia del resto de clubes y le sitúa cerca del mítico Sant Pauli. Vende sus entradas a 13 euros y luchará con equipos como el Paderborn o el Friburgo por no regresar al infierno alemán.

Fuente: AS

error: Content is protected !!